¿Celebrar la Navidad?

hormacheaPor: David Hormachea. No puedo imaginarme un cristiano maduro y a la vez conflictivo, irrespetuoso, tirano, que impone sus ideas y que no acepta las diferencias. No existe un cristiano que ha recibido gracia y que además la disfruta y la dispensa, que tenga actitudes erróneas que le convierten en desatento, desconsiderado, descortés, insolente, impertinente, ofensivo, e irreverente con las costumbres o elecciones ajenas. Por ello me entristece la actitud de quienes actúan erróneamente en la temporada de navidad.

Actúan erróneamente quienes la celebran y desprecian a los que no la celebran, y los que la celebran motivados por estilos mundanalizados y los que no la celebran y condenan a los que lo hacen. Estas actitudes son tan erróneas que quebrantan aun el sencillo mensaje de los ángeles que cantaron “gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.” Estas actitudes erróneas son un rechazo al ejemplo de quien vino como el don de gracia mas grande que la humanidad haya recibido, Jesucristo, nuestro Emmanuel, Dios con nosotros, el príncipe de paz.

Le invito a disfrutar de la lectura de mi posición teológica con respeto y la estudie y la adopte si nunca ha estudiado o le han enseñado sobre el tema en forma profesional y bíblica:

Quienes han establecido su posición sin fundamentos bíblicos bien estudiados y eligen la controversia nunca entenderán y pese a todo lo que estudien, seguirán contendiendo.

Un consejo sencillo para tener una feliz navidad

“En todo acto de nuestra vida y en toda relación o celebración no solo es importante lo que celebramos o dejamos de celebrar, sino que mucho más importante es la actitud que elegimos cuando vamos o no vamos a participar. Actuar con gracia en todo evento, relación o situación no es una sugerencia bíblica, sino una demanda y por lo tanto, nuestra obligación.” Mi deseo para ustedes es que tengan una feliz navidad, pero mi deseo no significa nada si usted decide tener palabras, acciones o actitudes que le impiden tener una temporada feliz en la navidad.

Si desea tener una feliz navidad, le doy algunas sugerencias. Todas son basadas en principios divinos y no en mis gustos humanos. Le encantarán a quienes han decidido ser discípulos y vivir sus vidas basadas en principios bíblicos bien estudiados y no en sus ideas humanas bien archivadas y que han resultado del mundo de ignorancia que nos caracterizaba antes de conocer a Cristo, o que resultaron de la filosofía de pensamiento que escogimos o qué lideres sabios, o necios y legalistas nos enseñaron.

Algunos principios: Primero, que la celebración de la navidad no es un mandato bíblico, ni aparece ninguna indicación que los cristianos debemos celebrar su nacimiento y tampoco ninguna escritura estudiada sabia y profundamente que guíe a alguien a pensar que su celebración debe ser prohibida.

Segundo, que el tema de la celebración, no es un asunto primario o doctrinal, sino un asunto de elección personal. Y por lo tanto, nadie debe tomarlo como algo radical, que debe ser impuesto o que debe ser desanimado.

Tercero, que no es pecado celebrar ni es pecado no celebrar el nacimiento de Jesucristo. Solamente es una elección personal que no debe ser exigida por nosotros, ni debemos permitir que sea atacada por otros.

Cuarto, que es un error y un acto de inmadurez, legalismo, o de actitudes erróneas, entrar en discusiones y tratar de imponer los criterios y elecciones personales. Nadie debe tratar de imponer su posición y nadie que desea celebrarla debe aceptar que otro quiera siquiera convencerle con una conversación.

Quinto, que como todo asunto donde existen diferencias secundarias, el llegar a un acuerdo respetuoso de ambas posiciones encontradas, no es nuestra opción sino nuestra obligación. Tanto debe respetar quien no quiere celebrar, como quien desea celebrarla.

Con aquellas premisas en mente compartiré con ustedes mi posición teológica que es el producto de fundamentar mis actitudes y actuaciones en principios bíblicos y no en mis ideas o gustos personales, y mantener el equilibrio doctrinal y de actitud que debe ser parte de mi vida cristiana.Esta determinación me impide hacer lo que hacen muchos, es decir, fundamentar su posición en sus gustos, en lo que les fue enseñado en su congregación desde el inicio de su vida cristiana, lo que escucho de algún líder en el pasado y que nunca ha estudiado seriamente, o en versículos bíblicos tomados fuera de su contexto y sin realizar una interpretación bíblica adecuada para llegar a una conclusión que revela la verdad objetiva que ha sido incluida, en vez de la verdad subjetiva que la persona debido a su trasfondo y conocimiento ha entendido. Es mi decisión y mi obligación como interprete de la Palabra de Dios, analizar el tema desde diferentes puntos de vista y establecer verdades basadas en principios de la verdad revelada.

Las personas maduras que amamos celebrar el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo tenemos todo el derecho de disfrutar de un momento de recordación maravilloso del nacimiento mas importante de la historia. Como maduros no debemos aceptar que nadie discuta con nosotros el tema, y no debeos tratar de convencer a nadie de nuestra posición. Las personas que no desean celebrar el nacimiento de Jesucristo, tienen todo el derecho de mantener su independencia de la celebración y el respeto por aquellos que la celebran. Existe gracia y sabiduría en respetar a quienes piensan diferente en vez de tratar de convencerlos de algo secundario para que se ajusten a su sistema de pensamiento.Nadie puede negar que la celebración de la llegada de Jesucristo al mundo es la celebración de la maravillosa gracia de Dios. La venida de Cristo al mundo es la llegada de la salvación del pecador, eso es gracia inefable, eso es maravillosa gracia y es maravilloso recordarlo todos los días de nuestra vida, y ¿Por qué no poner énfasis especial en un día especial? Es maravilloso recordar el día en que la gracia de Dios apareció en persona en este mundo y nos trajo la salvación que tanto necesitábamos.

No existe nada más hermoso que las relaciones llenas de gracia y nada más destructivo que el intento de imposición de ideas y pensamientos, aunque estos sean importantes y esenciales para nosotros. Mientras más estudio la gracia de Dios y las relaciones entre los cristianos, más me convenzo de lo esencial que es relacionarnos con gracia y respeto, especialmente, cuando se trata de que existen diferencias en asuntos no esenciales. Algunas personas viven tan atrapados en sus actitudes legalistas y de juicios por las elecciones diferentes de sus hermanos, que les resulta muy difícil relacionarse y relajarse. Por su rechazo a las diferencias, algunos viven en permanente tensión con los miembros de su familia, con compañeros de trabajo o miembro del cuerpo de Cristo y por asuntos secundarios que son de libre de elección para todas las personas. Debo decirle que este mensaje de la gracia puede suavizar su espíritu, estos principios le harán más sabio. Usted se dará cuenta que la gracia es el lubricante que nos permite vivir con personas diferentes, usted se dará cuenta que algunas personas que rechazan su presencia por sus comentarios negativos, se sentirán mas atraídos mientras más abrace la gracia.Una celebración bíblica independiente de la fecha.La verdad es que puede ser sabio o necio el que celebra, y sabio o necio el que no celebra. Puede pecar el que celebra como puede pecar el que no celebra, porque al comparar lo que hacen pueden tener buenas actitudes y acciones o malas actitudes y malas acciones.

Algunos cristianos tienden a comparar sus elecciones con las de otros y los condenan, y otros intentan de alguna forma desanimar a los demás para evitar la celebración y una de las razones que dan para no celebrar es que Jesucristo no nació el 25 de diciembre. En algunas oportunidades he escuchado a personas que admiten que la fecha de nacimiento que aparece en su identificación no es la verdadera, pero la que más recuerdo es la historia de alguien, pues celebra su cumpleaños el mismo día en que yo lo celebro. El día 29 de octubre. Manuel fue inscrito por sus padres después de casi un año de haber nacido. Sus jóvenes padres eran campesinos inexperimentados que quedaron sorprendidos de cuan rápido ella quedo embarazada. Ni siquiera tenían dinero, vivían una situación sumamente complicada, en un pueblito muy apartado de la ciudad. Carmenza fue atendida por una partera del pueblo, ayudada por algunas vecinas y en medio de la sencillez de la vida campestre, inició su vida.

Después de un largo tiempo de haber nacido, sus padres fueron a la ciudad más cercana para inscribirlo legalmente y nunca se acordaron de la fecha exacta de nacimiento, así que solo dijeron que había nacido un cierto día. Cuando me relataron su historia me pareció no solo simpática, sino una buena ilustración de la falta de importancia de la fecha de celebración de su nacimiento, pues Manuel celebraba sus cumpleaños, según ellos calculaban, casi un año después de haber nacido. Cuando me relató su historia, me daba una buena ilustración concerniente a la fecha del nacimiento de Cristo y la fecha en que el mundo celebra su nacimiento. Para decepción de algunos sensibles, debo decir que todo indica que Jesucristo no nació en la fecha que celebramos y para decepción de los detallistas y exigentes, debo decirles que no tiene ninguna importancia. Lo mas importante es que todo lo que hagamos, lo hagamos al estilo bíblico. Debemos ser bíblicos cuando celebramos las fiestas patrias, el día del trabajo, el natalicio de nuestros padres de la patria y aun nuestros propios cumpleaños.

Toda celebración puede realizarse de una manera no bíblica. Debemos asegurarnos que nuestra actitud, nuestra conducta, todo sea bíblico. Los cristianos inmaduros, extremistas que celebran el día del trabajo uniéndose a protestas callejeras y destruyendo la propiedad privada, no tienen nada de bíblico en su conducta. Quienes celebran la semana santa cargando cruces, dándose de latigazos o aún crucificándose, no tienen nada de bíblico en su actuación. Los que no quieren celebrar la navidad y atacan, desprecian, y condenan a los que la celebran, no tienen nada de bíblico en su conducta. Los que celebran la navidad y se emborrachan, o se tensionan y crean problemas en sus familias, y condena a los que no lo hacen, no actúan bíblicamente. Los que celebran la navidad y se endeudan a los extremos para conseguir regalos impresionantes o se llenan de ansiedad por no poder dar regalos a todas las personas que tienen en sus largas listas, no actúan bíblicamente. Los que discuten y condenan a quienes con respeto prefieren no celebrar, pero respetan a los que la celebran, no actúan bíblicamente.

Elija una actitud positiva: Vuelva a celebrar el significado original. El mundo quiere prohibir la navidad como celebración del nacimiento del Salvador del mundo, ellos solo quieren una fiesta de fin de año. Los ateos, los humanistas, los progresistas, odian que el mundo cristiano se enfoque en el Dios encarnado porque para ellos no existe Dios. No podemos cambiar ese sistema de pensamiento, pero existe algo por lo que podemos luchar por lo menos entre nosotros, los cristianos, y es que volvamos a enfocar en lo que ocurrió originalmente y celebremos sabiamente. Aunque es imposible cambiar las costumbres que se van haciendo parte de la cultura de una nación, creo que sí es posible personalmente tomar un tiempo de reflexión y determinar volver al significado original. Para ello, no existe otro lugar en el que podamos comprender mejor lo que significa Navidad, que la Palabra de Dios. No es la única época en que debemos enfocar en nuestro salvador, pues junto a semana santa en que debemos acordarnos de Él, deben ser temporadas en que en nuestra adoración y alabanza se enfoca mas en algunos aspectos importantes de nuestra relación con Él.
Las acciones correctas: obligaciones de todo cristiano

Ya he sido directo en mi orientación con aquellos que no desean celebrar la navidad o cualquier otra festividad. Ellos deben elegir una actitud cristiana de amor y respeto por todas las personas y evitar las discusiones y actitudes contenciosas. Ellos deben tomar su decisión personal, y no solo respetar la decisión del resto de sus familiares, sino, en el caso de los padres y cónyuges, deben permitir que sus hijos o cónyuges celebren con alegría algo que no es pecaminoso, sino solo una elección personal. No puedo imaginarme un cristiano que ha recibido la gracia divina y que ame el pecado personal y no confronte el pecado de los seres que ama.

No es correcto que un cristiano sea tolerante con el pecado personal y ajeno, pero tampoco es correcto que un cristiano considere un pecado una elección secundaria que no incluye y condene a los que tienen elecciones secundarias diferentes. No puedo imaginarme un cristiano maduro, y a la vez conflictivo, irrespetuoso, tirano, que impone sus ideas y que no acepta las diferencias. No existe un cristiano que ha recibido gracia, y que además la disfruta y la dispensa, que tenga actitudes erróneas que le convierten en desatento, desconsiderado, descortés, insolente, impertinente, ofensivo, e irreverente con las costumbres o elecciones ajenas. Por ello me entristece la actitud de quienes actúan erróneamente en la temporada de navidad.

Actúan erróneamente quienes la celebran y desprecian a los que no la celebran, y los que la celebran motivados por estilos mundanalizados y los que no la celebran y condenan a los que lo hacen. Estas actitudes son tan erróneas que quebrantan aun el sencillo mensaje de los ángeles que cantaron “gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.” Estas actitudes erróneas son un rechazo al ejemplo de quien vino como el don de gracia mas grande que la humanidad haya recibido, Jesucristo, nuestro Emmanuel, Dios con nosotros, el príncipe de paz.

Ahora, basado en la palabra de Dios deseo compartir algunas acciones que deberían ser elegidas por todos los cristianos que desean actuar con madurez mientras desarrollan ideas y acciones para celebrar el nacimiento de nuestro Salvador. Reflexione conmigo y guarde en su corazón algunos principios que desprendo de 1 Timoteo 6:17-21. Por supuesto, este no es un pasaje sobre el nacimiento de Cristo o los detalles de la navidad, pero nos entrega sabios principios que deben ser aplicados en toda situación, incluyendo la navidad.

El apóstol Pablo escribe a su discípulo Timoteo:”A los ricos de este siglo mandan que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para si buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna.Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vana, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia, la cual profesando algunos, se desviaron de la fe. La gracia sea contigo. Amen.

1. Disfrutemos al máximo esta temporada y las bendiciones que Dios nos ha dado. El Señor nos ha suplido ricamente de todas las cosas para que las disfrutemos y no para que nos peleemos ni nos amarguemos. Observe lo que dice el versículo 17. “el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos”. Dios le ha dado la familia, la vida, el trabajo, el dinero, todo lo que tiene para que las disfrute no para que entre en discusiones innecesarias o para que elija el enojo y la amargura.

2. Hagamos el bien y actuemos generosamente. Dios nos manda que hagamos lo bueno y actuemos generosamente seguros de la recompensa eterna, aunque no exista recompensa terrenal. Versículos 18-19. “Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para si buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna.”En toda época, especialmente en una temporada que se acostumbra celebración y regalos, debemos elegir las buenas obras. Por toda la presión, la susceptibilidad que existe en ésta época y por la abundancia de tentaciones es más fácil estar pendientes de lo que nos pueden dar en vez de lo que deberíamos compartir.

Hacer el bien significa que debemos hacer lo correcto de acuerdo a Dios y no de acuerdo a nosotros. Hacemos mal cuando llenamos de regalos a nuestros hijos para tapar nuestra ausencia durante todo un año. Los hijos no solo quieren regalos sino a los padres que se sacrifican por los regalos que le dan a los hijos. La orden divina es que en toda época y especialmente en tiempo de celebración, actuemos con generosidad. Esto nos mueve a pensar en los necesitados, en dar generosamente de nuestro tiempo de nuestros recursos para ayudar a quienes lo necesitan. Generosamente no significa que debe dar lo que no puede adquiriendo regalos a crédito con dinero que no tiene. Piense en alguien en necesidad y así comparte el amor de Cristo que nos fue dado en navidad. Una canasta de alimentos a una familia realmente necesitada. Una tarjeta de un supermercado para una persona sin trabajo.

3. En vez de poner atención a tradiciones mundanas, ponga énfasis en mandatos divinos. Dios nos manda a cumplir los principios bíblicos y sus exhortaciones, y no enfocar o exigir a otros que tengan nuestras tradiciones. Versículo 20. Pablo dice a Timoteo “guarda lo que se te ha encomendado.” Esto incluye lo que Pablo ha escrito en esta carta, las doctrinas y recomendaciones de esta epístola y otras que les han sido ensenadas. Pablo dice, independientemente de en que te involucres, recuerda lo que se te ha encomendado. Aplica los principios que te hemos ensenado en todo lo que hagas en tu vida. Sea que te relaciones o exhortes, sea que enseñes o confrontes, sea que tengas que comprar o vender, sea que tengas que celebrar o no la navidad o las fiestas de cumpleaños de tus hijos, lo que importa es que guarde los principios bíblicos y lo que haga o no haga, lo haga basado en principios de amor y respeto.

A cada uno de nosotros se nos ha entregado principios que deben ser aplicados, verdades que deben ser aprendidas y practicadas porque las verdades solo enunciadas o aprendidas, no transforman la vida del hombre, sino aquellas que son practicadas. Lo más importante es cumplir los mandatos de la Palabra de Dios y no solo estudiarlos. Este es un tiempo para guardar lo que se nos ha encomendado, para practicar los principios aprendidos, de poner en obra la doctrina que hemos aprendido. En esto de guardar los principios que se nos han sido depositado es esencial que recordemos que no es sabio endeudarse. Que uno de los peligros es querer gastar mas de lo que tiene.

Es nuestros días de tanta oportunidad para pagar a crédito existe muchas posibilidades que una persona gaste mas de lo que tiene. Muchas personas caen en el error de adquirir compromisos de aquellos que se anuncian: “Compre ahora y pague después” o “6 meses de no pago y cero interés en el primer año”. Eso llama la atención de quienes no compran sabiamente y de acuerdo a un presupuesto. Los compradores emocionales tienen serios problemas en esta temporada que es emocional. Algunos padres que no han podido dedicar tiempo a sus hijos y que han tenido que trabajar jornadas largas que han imposibilitado su dedicación al hogar, a fin de año sienten culpabilidad por lo que no han hecho durante todo un año y quieren tapar sus errores comprando regalos caros.

4. No se enfoque en discusiones ni imponga asuntos no doctrinales como esenciales, enfóquese en respetar a los demás y mantener relaciones saludables y normales. Pablo dice “evitando las profanas pláticas sobre cosas vana…Nada mas destructivo y ninguna actitud mas inmadura que la de discutir o tener platicas profanas sobre cosas totalmente innecesarias. Discutir sobre la navidad y su celebración es algo totalmente innecesario tal como lo comprobé con las indicaciones recibidas de la interpretación de romanos capitulo 14. Si alguien quiere comer carne, coma; si alguien no quiere, no coma, pero no causen dolor a las demás” personas por discutir o querer imponer sus elecciones personales. Reciban al débil, pero no para discutir. Si se cree fuerte entonces no discuta con quien considera débil.

Lamentablemente existen persona que les encanta las discusiones sobre asuntos que ellos han decretado que son importantes cuando una buena investigación bíblica determina que no lo es. Discutir con pasión y obligar a otros a que piensen como nosotros en asunto secundarios es meterse en platicas profanas y en discusiones vanas. Profano es lo que no muestra el respeto debido a las cosas sagradas. Actúa profanamente alguien que no le interesa lo que Dios dice, sino que lo irrespeta. Dios dice que en asuntos de comidas o celebraciones, aprendamos a amarnos y respetar nuestras diferencias.

Si no desea tener árbol de navidad no lo tenga, usted tiene todo el derecho a elegir como celebra la venida de Cristo a este mundo o si no desea celebrarla porque cree que es un acto pagano, mundano o que el árbol de navidad no de cristiano. Si como padre decide no celebrarla, no la celebre, pero por lo menos de los pasos que son necesarios para tener una actitud de gracia y amor que debería ser la característica de esta época. Creo que si ambos padres, después de una buena investigación bíblica y bien equilibrada deciden que su convicción es no celebrar la navidad de la forma tradicional, es decir, sin árbol de navidad, y sin regalos, deben comunicar abiertamente a sus hijos y con amor y respeto y los hijos deben respetar la decisión de los padres aunque sea injusta y dolorosa.

Los padres tienen la autoridad, aunque deben asegurarse que su imposición no sea basada en una convicción extrema o sin fundamentos bíblicos adecuados. Tristemente a veces me encuentro con personas que conocieron a Cristo como su salvador bajo el liderazgo de un pastor que prohibía la celebración de navidad y ahora, a pesar de que ellos ya salieron de esa congregación, y ese pastor en su congregación cambió y ahora celebra la navidad, estas personas aun siguen traumadas por esa enseñanza que aprendieron de un líder que ni siquiera ya cree lo mismo.Los hijos que conviven con padres en que ambos tienen las mismas convicciones, y que viven en casa deberán sujetarse a las leyes del hogar, aunque no sean las mas justas, o estas sean el producto de convicciones personales secundarias de los padres.

Los padres no siempre toman decisiones bíblicas y justas, especialmente si no tienen una buena formación teológica, pero mientras no estén obligando a situaciones pecaminosas, ellos tienen el derecho de elegir por toda la familia. Si uno de los cónyuges no está de acuerdo, independientemente de quien sea, sea el marido o la esposa, y uno de ellos quiere celebrarla solo o con sus hijos, la decisión debe ser respetada.

Si a uno le molesta tener árbol de navidad o dar regalos por la comercialización, por evitar gastar dinero, no tiene porque imponer a otro adulto como su cónyuge algo que es una elección personal. Cada persona es libre de elegir, mientras su elección no esté en el campo de lo pecaminoso. Si lo que quiere hacer es solo su gusto, si es su sola preferencia, el otro cónyuge tiene la libertad para elegir su celebración y deben dar la libertad a los niños si eligen no celebrar con uno de los padres o celebrar con el otro, pero ambos padres deben tener un compromiso de explicar con claridad la razón de la existencia de Jesucristo y su plan de salvación. No es sabio despreciar o no considerar los gustos de su cónyuge o de sus hijos, en algo que no es doctrina esencial ni pecaminoso. No es una actuación correcta, ni caracterizada por la gracia decidir hacer lo que usted quiere, cuando toda su familia no quiere lo que usted quiere y cuando son opciones personales y la suya es tan importante como la de su familia.

En la Palabra se nos manda a amarnos los unos a los otros, a servirnos en amor, a perdonarnos, a compartir, a orar los unos por los otros, con mayor razón con los miembros de nuestra familia. Esos son mandamientos que se nos han encomendado y que debemos cumplir en todo tiempo. El que usted tenga un árbol, o no lo tenga es su opción. Cada uno de nosotros tiene convicciones y las esenciales deben ser familiares, pero en las secundarias podemos tener libertad con gracia. Alguno puede estar convencido que no debe tener un árbol de Navidad, que no debe dar ni recibir regalos. Sin embargo, respete a quienes piensan diferente a usted y tenga una actitud de gracia y respeto y los demás, quienes si creen que deben participar con todos los detalles y costumbres que caracterizan la temporada de navidad, no insistan en que la persona que rechaza, lo acepte, si no le gustan los regalos, no le regalen y aprendan a respetar su privacidad.

Por: David Hormachea

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2 thoughts on “¿Celebrar la Navidad?

  1. Si los hijos se han ido, y los dos disfrutan, celebran de la mejor manera para los dos conversando y llegando a acuerdos que tomen en cuenta los deseos de ambos. si ambos quieren y hay un programa especial en la congregación pueden asistir o si tienen amigos o matrimonios también solo pueden unirse. Pueden hacer una reservación e ir y comer elegantes y románticos y conversando sobre lo maravilloso del regalo que es Cristo y la salvación que el nos otorga. Pueden sorprenderse con un regalo bien pensado y muy sorpresivo o pueden visitar al familiar o amigo, o miembro de la congregación mas pobre o sin trabajo y llevar un hermoso regalo. SI su cónyuge no desea celebrar, entonces, usted es libre para celebrar solo con amigos de la congregación u otros familiares. Respeto, amor, libertad para hacer lo correcto y comprensión.

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    • Fantástico y de mucha ayuda. Solia estar muy preocupada en esta fecha con tantos detalles y poco tiempo y dinero. Me ha dado real paz y Amor en Navidad. Gracias Pastor David Hormachea. Fue una hermosa Navidad junto al Sennor y la familia. Dios lo bendiga.

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