¿Cuál es la sana doctrina?

sana_doctrinaUna de las armas de batalla más importantes en el cristianismo actual es la llamada “Sana Doctrina”. Todos declaran tenerla, contender por ella y defenderla hasta la muerte de ser necesario. Esta, entendida como una lista de preceptos, generalmente comportamentales y morales desde la Biblia.

El Apóstol Pablo le estribe a Timoteo, dándole una pauta ministerial y personal; “cuídate de ti mismo y de la doctrina“. Hay que prestar atención a este texto, pues si entendemos la doctrina, obedecerla será entonces todo un reto.

Y cuando se habla de doctrina, se debe entonces partir del principio. Este es que ella se toma desde las Escrituras, y entonces, habría que descubrir el objeto de las mismas.

Es así como Jesús da una importante declaración al respecto, la cual da claras luces de la base desde la cual se debe construir la llamada sana doctrina. “»Ustedes estudian las Escrituras a fondo porque piensan que ellas les dan vida eterna. ¡Pero las Escrituras me señalan a mí!” Juan 5:39 NTV

Aquí encontramos la base  del objeto de lo que hasta entonces eran las Escrituras (no se puede hablar todavía de Biblia porque en ese momento no se conocía el Nuevo Testamento). Jesús se refiere claramente al Antiguo Testamento, pero hay un dato que bien vale la pena tener en cuenta, y es que el Evangelio de Juan es uno de los textos que se escribieron más tardíamente.

Lo que el Maestro de Galilea estaba declarando es que las Escrituras daban testimonio de él, de su vida, de su discurso y por supuesto, de su manera de actuar.

La riqueza de tan controversial declaración toma forma en el mismo Evangelio, esta vez en el capítulo 1:18 (NVI); “A Dios nadie lo ha visto nunca; el Hijo unigénito, que es Dios y que vive en unión íntima con el Padre, nos lo ha dado a conocer” .

No pretendo en este apartado hacer un estudio exegético profundo, solo ver someramente el contexto literario de la idea que el evangelista está construyendo. El Evangelio de Juan tiene una particularidad por la dimensión espiritual que plantea desde la belleza de sus escritos y por supuesto, los recursos poéticos y metafóricos que usa.

Particularmente en el capítulo primero, habla del Verbo (la Palabra). Hace un interesante juego comunicativo cuando declara que aquel verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, para cerrar con la sentencia que “le vimos como la gloria del Unigénito hijo del Padre“. Toda una cristología que nos lleva a una conclusión: Jesús es Dios, Hijo del Padre y él mismo es la Palabra de Dios.

Por consiguiente el libro es solo la evidencia de la verdadera Palabra de Dios: Cristo Jesús. Y entonces, desde él debemos construir, leer e interpretar aquello que denominamos “Sana Doctrina”.

¡Gran problema!, pues al momento de llevarlo a la praxis, muchos cristianos, entendiendo esto, elevan al nivel de ´sana doctrina´ un sinnúmero de requerimientos comportamentales, pero no a Jesús.

Pero para poder caminar en la sana doctrina (o en la verdad declarada también por Jesús en Juan 14:6, “Yo soy el camino, la verdad y la vida“), es necesario entonces conocer a quien las Escrituras dan testimonio de él.

Para eso, habríamos de responder a los interrogantes, ¿Qué dijo Jesús (discurso)?, ¿Cómo actuó él frente a situaciones particulares (las mujeres, los religiosos, el sistema político, el amor, el perdón, etc)?, ¿Cuál fue su posición ideológica, espiritual, etc?. Y este testimonio lo encontramos en los Evangelios.

Incluso, los comentarios de los Apóstoles nos deberían llevar al entendimiento y conocimiento de Cristo, no al revés.

Se trata de leer las Escrituras desde los ojos de Cristo, pensarlas como él las pensó, vivirlas siguiendo su ejemplo. Tomar como primer material de consulta al Jesús histórico, para entonces recurrir a otras fuentes dentro de la misma Biblia. La frase “nadie ha visto a Dios jamás“, tiene unas implicaciones muy profundas en un contexto en el que la religión creía haber construido la teología correcta (conocimiento de Dios) y exclusiva. Él es quien lo da a conocer.

Sólo Jesús lo conocía y es por esa razón por la que vino a mostrar a Dios, en el lenguaje de los humanos, viviendo como humano, expresándose como uno de ellos. Nadie le conocía como realmente era, nadie lo vio; todos aquellos que decían haberlo visto o conocerlo, sólo tenían imágenes de Dios, pero en Jesús le vimos.

Si construimos entonces desde la piedra que es Cristo, tendremos una edificación segura. Este es el camino angosto, la puerta estrecha. ¿Estamos dispuestos a cruzarla?

Por: David Gaitan
Twitter / @dabycito

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5 thoughts on “¿Cuál es la sana doctrina?

  1. […] Es por eso que debemos reconocer la importancia de acercarnos a los textos desde la crítica textual y la Alta Crítica. Pero una nota al margen de mucha importancia, una de las razones por las que la mayoría de teologías validan la doctrina de la expiación vicaria de Cristo, es porque, según ellos, Dios mismo ordena los holocaustos como prácticas inamovibles de redención y perdón. De esa manera, se valida el sacrificio de Jesús como el “Cordero del Sacrificio”. Sin embargo, estos textos nos deberían hacer pensar en ello (para entender este argumento con mayor detenimiento, lea aquí: ¿Entonces cómo debo leer la Biblia? y también: ¿Cuál es la Sana Doctrina?). […]

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