La tercera conversión de Pedro (Reflexión bíblico teológica)

peter-cornelius-the-bibleHan pasado 10 años de lo sucedido en Jerusalén. 10 años desde la muerte y resurrección de su Maestro, desde aquella vez en que al costado del mar de Galilea recibe una segunda oportunidad.
La comunidad se seguidores del Galileo crece, aunque en su gran mayoría sólo lo hace al amparo de familias judías.

El relato es fantástico (Hechos 10). Un ángel llega donde un Centurión Romano llamado Cornelio.
Es un “temeroso de Dios”, eso en el lenguaje judío significa que no es parte del pueblo de la alianza. Cornelio es una buena persona que tiene un pie en la Fe del Dios de Israel y otro en las religiones tanto familiares típicas de los clanes romanos, como la fe imperial a la cual debe mantener su adherencia para mantener así también su rango. Dios ha visto en él un varón justo, algo que difícilmente Pedro (u otro judío) hubiese visto por sus propios ojos.

El ángel le dice que contacte a Simón Pedro. Es interesante que si bien hay un mensaje de por medio que debe escuchar Cornelio, este no es dado por el ángel, sino que este lo conecta con otra persona. Es decir, el Evangelio de Jesús es en última instancia un tema de relaciones. Pudiendo el ángel haberle respondido a Cornelio todas sus preguntas, lo que hace simplemente es relacionar a dos personas completamente diferentes.

Mientras, en Cesarea, Pedro a la hora de la comida recibe una visión. Animales que para los judíos son “pecado” comer, Dios le dice “Pedro, cómete este pecado”. De primera el pescador no entiende… ¿Cómo Dios lo está invitando a comer algo que lo contaminará?

Pero luego entiende la metáfora, cuando desde el primer piso de la casa lo llaman y le comentan que tiene una cita con el Centurión Romano que lo quiere ver. Se quedan esa noche todos en casa de Simón el que artesano de cueros.

Hasta aquí lo que la historia nos dice, es que Pedro aún a pesar de haber pasado varios años de su vida con Jesús, quien como sabemos en los evangelios enseñó sobre lo que realmente contamina a un hombre, esas enseñanzas no habían removido lo suficiente el judaísmo y sus costumbres que anidaba aún en su fe.

Pedro dejó sus barcas para seguir a Jesús una vez. Luego de haberle traicionado vuelve a dejar sus barcas cuando el Señor le reitera su perdón. Ahora está listo para aprender la última lección. Necesita un tercer remezón en su vida para entender que Dios tiene una apertura insospechada…
Para saber que Dios es menos judío que los mismos judíos

La experiencia está preñada de lecciones.

Llegan por fin a casa del Romano. Seguramente una grande, adornada con mosaicos; con un lugar para baños, sillones grandes de mármol para recibir a las visitas insignes, con un patio grande tapizado por parrones de uva e higueras propias de la zona.

Cuando el Romano ve que llega el hombre del cual conoce sólo por mención del ser divino que lo visitó hace días, se postra. Hay que entender al Romano. En sus historias ya se sabe de dioses y semidioses tomar forma humana. Posiblemente piensa que el hijo de algún Dios pisa su hogar.

Pedro quizás sonríe, pues la imagen no da para más. Uno de los hombres más poderosos de la región, postrado frente a un don nadie. Roma postrada frente a Israel.

Pedro podría haber sacado partido de esto, pero entiende que el Evangelio no es una excusa para sentirse superior a otro ser humano, por muy perdido que se encuentre. Lo toma y le dice: “Levántate, si soy igual que tú”. El Evangelio es la excusa de Dios para que los hombres se miren de igual a igual, donde incluso si habían esclavos en una familia , estos pudieran por vez primera levantarse de la humillación en que vivían y decirle al amo que compartía su fe “hermano”.

Al entrar a casa, ve a toda la familia y seguramente amigos de Cornelio esperando. Pedro no solo va a compartir un mensaje, no solo va a enseñar algo, él mismo en este encuentro va aprendiendo. “Ahora entiendo…” dice.

Han pasado más de 10 años desde que conoció al Carpintero y ahora acaba de entender algo que hasta ese momento era aún medio difuso. “Ahora acabo de comprender que Dios no tiene preferidos, que él ve de todos los pueblos personas como ustedes que hacen actos de justicia”

Pedro no los trata de ignorantes, él sabe que ellos saben… “Ustedes saben que entre judíos y gentiles no hay trato” (Aunque todos sabemos que la ´mala onda´ es más de un lado que del otro, el Espíritu exclusivista es más de un lado que del otro).

Y comienza el que antaño fuera pescador a contarles una historia; la historia de un gran Hombre que dedicó su vida a hacer el bien, que vivió para los demás, que en lo que pudo hizo de este mundo deshumanizado, un lugar mejor.

Un Hombre que por hacer el bien removió los poderes ocultos que habían en la sociedad, un Hombre que al dedicarse al bien de los demás revolvió toda la porquería sedimentada hasta provocarla y desnudarla en el acto más salvaje, matando a un inocente. Les habla de Jesús de Nazaret, quien fue asesinado por estos poderes, pero que Dios en un gesto de aprobación por la vida que llevó, lo resucita librándolo de la muerte.

De pronto, algo sucede.
El Espíritu de Dios de manera visible posa sobre la casa, sobre todos. Cornelio y su familia son llenos del Espíritu. Y no hubo ni catecismo previo, ni bautismo previo, ni oración de arrepentimiento, ni santa cena, ni discipulado, ni ´levanten la mano por aquí´, ni vengan “acá”, ni ´pasen para adelante´, ni ´miren para atrás´, ni ´pasen por el encuentro´, ni ´pasen sus datos´, ni ´conozcan los 5 pasos´, ni ´pase plata para pactar´, ni ´pare de sufrir´, ni ´pague por sufrir´… Jajaja.

Y ahí Pedro se dio cuenta de otra cosa. Dios es menos cristiano que los cristianos.

Lo que sucede en esa casa es una imposibilidad social y religiosa, es algo escandaloso por donde se le mire; es grotesco para todos.  Para los Romanos acostumbrados a tener esclavos y que estos tengan la misma dignidad que sus amos, para los judíos que acostumbrados a sentirse la excepción de Dios, el pueblo preferido, ahora sepan que no lo son; para los cristianos, darse cuenta que ellos no llegan con Dios a las realidades con necesidad, que siempre Dios llega primero que todos y que su apertura hacia los demás supera todas nuestras estrecheces.

¿Qué impide que estos sean bautizados?, ¿Algo lo impide?
Si Dios dice ´Ok´, ¿Quiénes somos nosotros para impedírselo? Son bautizados, son reconocidos públicamente “hermanos y hermanas” de este nuevo proyecto de sociedad , la comunidad del Carpintero.

Pero lo triste de la historia, es que cuando la iglesia de Jerusalén se entera de la noticia, ya que por facebook sacaron una foto de la familia de Cornelio bautizándose; se espantan, se les erizan los pelos. Y reaccionan: ¡Cómo es posible que Pedro haya entrado a casa de pecadores!

Y yo me pregunto también.

¿CÓMO ES POSIBLE QUE SOLAMENTE TRANSCURRAN 10 AÑOS DESDE QUE JESÚS HAYA RESUCITADO Y ESTA COMUNIDAD MÁS QUE PARECERSE A SU FUNDADOR, SE PARECE A LA GENTE QUE JUSTAMENTE LO LLEVÓ A LA MUERTE?

Sólo han pasado 10 años y la iglesia sufre del espíritu de “Doña Florinda“, vive cuidándose de no juntarse con la Chusma.

Si en 10 años fue fácil olvidarse del mensaje primero, si en 10 años estas personas pueden decir adorar a alguien, pero no vivir como él vivió; ¡Imagínese lo que puede pasar dos mil años después!

Si hay algo que para Dios no es fácil, es acabar con el Fariseo que llevamos dentro, pues aún con todo lo que leemos de esta ” tercera conversión” de Pedro, años después se registra un retroceso del pescador.

Pablo, en su carta a los cristianos de Galacia cuenta cómo Simón Pedro por instigación de los cristianos fundamentalistas de Jerusalén, vuelve a replegarse de su apertura a los no judíos.
Tanto así que Pablo lo increpa públicamente.

Pablo cuenta con tristeza lo que sucedió en Antioquia. Cuando después de un concilio en Jerusalén los judíos cristianos aceptan lo que Dios viene diciéndoles de reconocer como hermanos a los cristianos gentiles; llegan Pablo, Bernabé y Pedro a esta iglesia mixta de Antioquia para celebrar el paso que se ha dado. El paso de unidad en la diversidad.

Pero luego de un tiempo, ese mismo tumor sectario vuelve a crecer y presionado por algunos en Jerusalén, Pedro ya no celebra la cena del Señor con toda la iglesia. Pedro cae en el juego de los religiosos sectarios.

Por eso Pablo escribe esa carta tan vehemente, porque el tumor sectario está creciendo casi al nivel de metástasis en las comunidades cristianas y en Galacia está ocurriendo algo similar a Antioquia, la iglesia está separando la mesa del Señor.

Y es justamente a ese “Pseudo Evangelio” sectario, exclusivista y excluyente al que Pablo con todas sus fuerzas dice, que no merece llamarse Evangelio. Y que todo aquel que lo vive así, desde la arrogancia, desde el usar a Dios para descalificar a otros, desde vivir trazando líneas divisorias, desde el odio y el desprecio asolapado de piedad; sea llamado “Anatema”.

Han pasado dos mil años. El tumor del sectarismo no ha sido cortado, ha crecido y se ve feo, parece que el Cuerpo de Cristo sufre una metástasis, pero hay una esperanza.

Dicen que aún ese Dios escandaloso anda por ahí tocando a los impuros y llamando a algunos que como Pedro se unan a él , a su Espíritu, que sopla donde quiere, como quiere y con quién él quiere.

Por: Ulises Oyarzún

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