Santidad, una mirada diferente

santidadUsualmente cuando hablamos de santidad, tendemos a remitirnos a una lista de comportamientos que debemos adoptar o evitar. Usar falda larga, no maquillarse, que los hombres no se dejen largo el cabello, que usen corbata, no escuchar ‘música del mundo’, no ir a cine y un largo etcétera.

Todo esto desde la enseñanza que hemos recibido por años sobre qué es lo que Dios acepta culturalmente y qué no, qué es moral y qué es ético, basándose en algunos textos bíblicos. En esta oportunidad no es mi deseo controvertir estas creencias, sino ver el significado de santidad desde una óptica divergente.

“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” Hebreos 12:14


“A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” S. Juan 1:18

En un comienzo pareciera que hay cierta pugna entre estos dos textos. El primero le adjudica la posibilidad de ver a Dios a la santidad, el segundo a Jesús.

Sin embargo, es mucho más sencillo que esto. Y tiene que ver con la palabra griega que se usa en 2 Timoteo 2:20 para traducir ‘santificados’; esta es Hagios. 

Hagios está presente en todo el Nuevo Testamento para referirse a santidad, santificado, santo y su significado es muy interesante, “Separado para el servicio, para ser útil… (para Dios)”. Lo atractivo de este significado, no es que se queda solamente en el ‘apartado’, sino que se complementa con el ‘ para’. Esto es apartarse del mundo para servir (lea aquí, ¿Qué es el mundo? – exégesis). Es decir que por más que se adopten conductas ‘ morales’, si no hay un servicio; sencillamente no hay santidad.

Ahora sí, volvamos al asunto de los versículos que citamos al comienzo de este documento. Nuestra relación con Dios definitivamente sólo se puede perfeccionar en Jesús. Él es el camino al Padre; sin embargo, nace un interrogante. ¿En dónde podemos ver a Dios?. Al parecer la clave estaría en 1 Juan 4:20.

“Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano” 1 Juan 4:20‭-‬21 

Es necesario que veamos a Dios en nuestro hermano, de otro modo nuestro supuesto amor al Señor es sólo palabrería vacía. La santidad es finalmente ser apartados para servir y entonces, la habremos perfeccionado.

El objeto (propósito) de la santidad es el amor, la enseñanza, mostrar a Jesús a través de nuestras obras de servicio con los demás, con quienes lo necesitan. Es entender que antes que aislarnos del mundo, debemos presentarle a Jesús como él mismo se presentó, sirviendo (Marcos 10:45).

Sin santidad no podemos ver al Señor y esa es la razón por la que no le servimos a través de nuestro prójimo.  El versículo en Hebreos 12:14 es la conclusión de sus antecesores Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas; y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado” Hebreos 12:12-13 . 

Por: David Gaitan
Twitter / @dabycito

Advertisements

2 thoughts on “Santidad, una mirada diferente

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s