En Febrero celebramos las primicias

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La palabra primicias nos hace pensar responsable y seriamente sobre lo que se ha hecho y dicho de esta en púlpitos y reuniones cristianas en los últimos tiempos, cuando la práctica de recoger ‘dineros extras’ se hace presente los primeros días y meses en cientos de miles de iglesias alrededor del mundo.

Esto lamentablemente ha generado expectativas en algunos cristianos, muchas de las cuales no llegan a cumplirse al finalizar el año. “Traiga sus primicias y recibirá la bendición de Dios durante este 2017”, “presente su ofrenda de primicias y vea cómo sus metas y objetivos para este año se cumplen con la ayuda de Dios”, “No deje de dar sus primicias para que el devorador no arruine sus graneros”, son algunas de las promesas que se oyen en las avivadas reuniones por estos días.

Una práctica que se ha inspirado en la tradición judía veterotestamentaria, la cual, obedeciendo a la lógica del ser humano en la antigüedad, quien no controlaba factores climáticos como lluvias y sol, necesarios para la agricultura, fertilidad de tierras y bienestar de la actividad pecuaria; presentaba sus ofrendas de primicias con el fin de que Dios bendijera la tierra, para que los cultivos no se arruinaran, para que los animales dieran crías y así el hambre no tocara a sus clanes o pueblos.

Era en cierta manera un llamado de atención al Señor para que no estuviera enojado con el pueblo, ni con la tierra y que no enviara sus castigos, pues una falta de lluvias o alguna irregularidad en el clima, podría arruinar cosechas enteras y por consiguiente traer pobreza, necesidad, trabajos y desesperanza.

Hoy se sigue usando esta misma lógica en algunos púlpitos, haciendo uso de esta mentalidad, se ha sembrado miedo en los congregantes, quienes muchas veces por temor a no fracasar en su año nuevo, presentan jugosas ofrendas ante el altar.

Sin embargo, sí hay mucho que celebrar…

Es entonces cuando resignificar nos lleva a entender que las primicias es una fiesta que no se trata tanto de mí, sino de Dios. Él se ofreció como la más grande de las primicias haciéndose hombre y mostrándonos al Padre.

Es esa la particularidad de nuestro Dios. Mientras muchos pedían grandes sacrificios (incluso humanos), fue el nuestro quien se hizo humano, dándose a sí mismo por amor a nosotros. Los seguidores de otros dioses de la antigüedad tenían la aspiración de volverse reyes; y la más grande aspiración de los reyes, volverse dioses. Pero en Jesús, Dios tuvo la grande aspiración de hacerse hombre (Stam).

Por eso esta fiesta nos inspira para ser iglesia, siguiendo el ejemplo del Padre. No se trata de dar por temor, sino de ser, por amor.

Una de las metáforas más usadas en el Nuevo Testamento para iglesia es cuerpo. Somos el cuerpo de Cristo en la tierra. Esto nos lleva a concluir que lo que Dios hará, será a través de nosotros. Esto, más allá de tener una carga mística, nos habla de la responsabilidad que la iglesia debe asumir, si es que quiere hacer la Voluntad del Padre.

Dicha voluntad se ve expresada en el Evangelio y se puede conocer a través del ejemplo de Jesús. Si respondemos a las preguntas, ¿Cómo actuó Jesús frente a tal o cual situación?, ¿Cuál fue su discurso?, ¿A quién se acercó, tocó, sanó y bendijo?, ¿Quién fue el objeto de sus más duras palabras?; entonces podremos comenzar a entrever la imagen que vino a mostrarnos del Padre.

Esto, inevitablemente nos llevará a interrogarnos sobre qué estamos haciendo como iglesia en nuestros tiempos. Usualmente cuando oramos por los alimentos, por ejemplo, pedimos a Dios que provea a quienes no los tienen. Pues bien, nosotros somos su cuerpo, de alguna manera la responsabilidad es ahora nuestra. ¿Como iglesia estamos proveyendo alimentos a quienes no los tienen, o somos parte del sistema (mundo) del consumismo desmedido que nos lleva a botar en la cesta de la basura cientos de libras de alimento que compramos y no consumimos?.

Por eso, celebremos las primicias siguiendo el ejemplo de Dios en Jesús. Aquél quien es la primicia del amor, de un Padre bueno que nos ha amado y quien hoy nos anima a que seamos su cuerpo en la tierra.

Por: David. A Gaitan
Twitter / @dabycito

 

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