Siete Palabras: Un paraíso del más acá

Yo te aseguro: Hoy estarás conmigo en el paraíso

Es esta una de las promesas más poderosas de Jesús a lo largo de toda su vida ministerial. Aquí, el Mesías que cuelga del madero escucha la solicitud de uno de los ladrones, el arrepentido, el sensato, su compañía en medio de la noche oscura, quien es testigo en primera persona del dolor compartido del momento.

Una sentencia que históricamente se ha leído como la promesa de un paraíso trascendente, en el más allá. El lugar espiritual en donde las almas, tanto del carpintero galileo, como la del declarado criminal encontrarán la paz y gozo caminando por sus verdes campos, los coloridos jardines llenos de flores, los ríos de cristal y las calles de oro. Todo desde el acercamiento literal a lo expresado en la maldita cruz.

Una de las preguntas que se le hace a dicha literalidad, es sobre el porqué esta frase se lee de tal manera y no otras, como aquella, en palabras del apóstol, que dice que Jesús bajó al infierno (Ef 4:9), de acuerdo a la promesa de Jesús (Mateo 12:40). Entonces pareciera haber una contradicción, ¿descendió el Mesías al infierno durante tres días o estuvo con el ladrón “hoy mismo” en el paraíso?.

Se puede entonces hacer un eterno ejercicio especulativo, pero los interrogantes sí que deberían ser bienvenidos cuando de la lectura del texto bíblico se trata. ¿Y si ambas opciones son posibles? Tal vez juntos caminaron hasta el lugar celestial y luego Jesús descendió al infierno, en contradicción a la creencia generalizada; o quizá el Hijo de Dios por su omnipresencia estuvo en los dos escenarios a la vez, en el paraíso con su nuevo compañero de sufrimiento y al tiempo marcando territorio en el mundo debajo de la tierra.

¿Y si la lectura del episodio no tiene porqué ser literalista? El mensaje político del Maestro de Galilea tiene interesantes connotaciones inmanentes (del más acá). Muchos de sus actos, a pesar que en las predicaciones del domingo hemos aprendido estaban orientadas a una vida espiritual mística, seguramente tenían acciones que trajeron salvación en la vida física de sus protagonistas.

Lea aquí: El mensaje político del Evangelio

Desde este tipo de perspectivas, la promesa del mártir judío hacia su compañero bien podría asumirse como la esperanza puesta en que, por las consecuencias del Mesías al haber sido entregado a muerte en el madero, todas sus propuestas políticas y filosóficas le daban la razón y el reino anunciado venía para traer vida y libertad. El ladrón era parte de esto, y su fe le hacía partícipe de tal acontecimiento. Juntos lograban hacer real el paraíso, Jesús tenía convicción total en su misión y por eso caminó hasta la muerte.

Lea aquí, ¿Cómo es que Dios pidió holocaustos y luego dice que no los quiso?

Porque, desde una lectura primaria de la cruz y los acontecimientos que la rodearon, hecha por el mismo autor bíblico, Jesús venció al dejar expuesto el sistema malvado del mundo – aion (principados y potestades). Entregó su propia vida para demostrar que su discurso era verdadero, pues aunque la ley rezaba que quien mataba a hierro, moría a hierro, se debía pagar ojo por ojo y diente por diente, o quien tomaba la vida debía entregar la suya; él, un justo que hizo el bien, estaba recibiendo como pago la muerte.

Por eso el paraíso venía esa misma tarde y todos serían testigos de ello, siendo así el ladrón redimido partícipe de este acontecimiento. Cuando el carpintero murió, resucitaron los muertos. Posiblemente de manera literal, pero seguramente en dignidad
Porque se había hecho justicia para ellos
Y desde entonces, sus muertes no serían en vano
La muerte no iba a vencer más
La vida se levantaba.

Aquellos que nos precedieron serían dignificados en Jesús y todos los que estaban muertos en su existencia ahora habían recobrado carne y piel, y el espíritu de vida les daba esperanzas para seguir adelante y vencer. Así como aquel humilde predicador itinerante de los caminos de Israel.

Así como nosotros hoy, quienes podemos ver en la promesa del paraíso hecho al ladrón en medio del valle de sombra de muerte, ese que merecía su destino, una esperanza; porque aunque el inocente recibió injusticia, por él podemos seguir entregando nuestras vidas para que ese sistema que trae la ley de la muerte retroceda frente al poder de los muertos que viven
Y se levantan
Y declaran la palabra de Dios
Y traen con ellos el reino de los cielos a la tierra
El paraíso prometido.

Por: David A Gaitán
Twitter / @dabycito
Facebbok / @DavidGaitanR

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