Siete Palabras: Un Dios muy humano

Tengo Sed

Tradicionalmente a los dichos de Jesús registrados en los evangelios se les han asignado diversas y extensas interpretaciones, esta en particular no es la excepción. Y no es para menos, los textos bíblicos fueron escritos hace algunos miles de años, lo cual deja a las Escrituras en un escenario en el que es imposible que estas no sean objeto de hermenéuticas.

Lo más hermoso del misterio de la encarnación de Cristo, es justamente que Dios se hizo humano. No al revés. Por muchos años se nos ha enseñado desde el podio religioso que debemos ser como Dios, tener su santidad, esta última comprendida como la no práctica del pecado, y mantenernos en un nivel de superioridad moral imposible.

Pero es como si el Padre del cielo, sabiendo que nunca podremos ser divinos, ni perfectos, ase dijo a sí mismo, ya que ellos no suben, pues bajo yo. Y Jesús, en el madero, lejos de todas las interpretaciones que se le puedan dar al episodio, tuvo sed. Porque era humano. Así vivió y así murió.

Por: David A Gaitán
Twitter / @dabycito
Facebook / @DavidGaitanR 

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