Serie: Soy un excelente cristiano, pero un pésimo trabajador

Portrait of Engineer

En la tercera entrega de esta serie, quise enfocarme un poco en el asunto del rol productivo que todos los seres humanos tenemos, indistintamente si somos cristianos o no. En las pasadas ediciones, el común denominador concluyente fue entender que por el hecho de ser cristianos, no podemos hacer alarde de una especie de superioridad moral, sino que debemos siempre procurar el fruto del Espíritu Santo, descrito en Gálatas 5: 22-23. Continue reading

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El día en que la utopía les devolvió la esperanza…

utopiaEl pasado domingo se conmemoró el Pentecostés, en memoria de aquél tiempo cuando el Espíritu Santo descendió sobre hombres y mujeres, discípulos de Jesús, como lenguas de fuego. En general la discusión se ha quedado sobre este punto; si se debe o no hablar en leguas, si los carismas están vigentes hoy.

En estos días, luego de reflexionar un poco y hablar con algunos amigos, encontré una obra maravillosa del Espíritu Santo en la iglesia primitiva y que bien podría (y debería) inspirarnos aún a nosotros. Continue reading

Cuando Dios decide no hacer un milagro

milagrosUna de las enseñanzas que más se ha popularizado en los últimos años en medio de un gran número de congregaciones, principalmente en Latinoamérica y Estados Unidos; es la de los milagros. Esta se ha basado en una teología múltiple, la cual ha abordado diferentes posturas argumentativas para sostener, básicamente, que Dios hace milagros multitudinarios a todo el que los necesite.

Personalmente creo que Dios puede hacer milagros, ¡Y los hace!; Sin embargo, en no pocas ocasiones determina no hacerlos, o sencillamente no interviene cuando alguno de nosotros necesita uno. Más allá de la discusión sobre si Dios obra milagrosamente, quisiera enfocarme en cómo es nuestra reacción cuando la respuesta es negativa. Continue reading

Líder, ¡eres un inmaduro!

inmaduroDe un tiempo para acá, tristemente se ha asociado la madurez espiritual con importantes cargos de liderazgo en las congregaciones o con grandes conocimientos y elocuencia teológica; esta visión, sin lugar a dudas es altamente nociva para el buen desarrollo de la vida de la iglesia.

A algunos cristianos que tienen cierto nivel de influencia en su comunidad de fe, les atrae el hecho de ser reconocidos por los demás como “especiales”; de esa manera buscan mil formas de auto proclamarse con títulos o cargos que les haga, de alguna manera, elevar su status. Cuando esto ocurre, encuentran caminos para que los hermanos les llamen pastor, líder, director, profeta, salmista, apóstol, diácono, o cualquier otro título eclesiástico que les permita sobresalir. Continue reading