Siete Palabras: Una madre no reconocida

Mujer, ahí tienes a tu hijo. […] Hijo, ahí tienes a tu madre

Una de las particularidades más curiosas de esta cita, es que Jesús no se refiere a María como madre, sino como mujer. Un detalle que no debería pasarse por alto cuando se observa el ministerio del carpintero galileo con detenimiento.

En cierto momento, el Maestro del camino estaba enseñando las Escrituras en algún lugar de Palestina. Entonces llegó María, según el relato del Evangelio, junto a sus hermanos y mandaron a llamar a Jesús. Cuando él recibió el mensaje, respondió que no tenía madre ni hermanos, sino que su madre y sus hermanos era hacer la voluntad del Padre. Continue reading

Siete Palabras: Un paraíso del más acá

Yo te aseguro: Hoy estarás conmigo en el paraíso

Es esta una de las promesas más poderosas de Jesús a lo largo de toda su vida ministerial. Aquí, el Mesías que cuelga del madero escucha la solicitud de uno de los ladrones, el arrepentido, el sensato, su compañía en medio de la noche oscura, quien es testigo en primera persona del dolor compartido del momento.

Una sentencia que históricamente se ha leído como la promesa de un paraíso trascendente, en el más allá. El lugar espiritual en donde las almas, tanto del carpintero galileo, como la del declarado criminal encontrarán la paz y gozo caminando por sus verdes campos, los coloridos jardines llenos de flores, los ríos de cristal y las calles de oro. Todo desde el acercamiento literal a lo expresado en la maldita cruz. Continue reading

Adiós

Esa noche fue la más feliz de mi vida. Nunca había experimentado tanta alegría, me sentí seguro y mis padres también.

Desde que ese forastero llegó al pueblo, todos tenían algo que ver con él. Recuerdo que nos encantaba reír con sus cuentos, eran graciosas las cosas que decía; pero en el fondo, dejaba ciertos pensamientos que hacían que todos evaluaran su caminar, incluso yo. Todavía recuerdo que a más de una persona se le escapaban lágrimas escuchándolo, recibiendo el cariño y respeto en cada discurso.

Aunque era una persona muy reconocida, siempre había posibilidad de acercarse. No estaba solo, habían muchos más que lo acompañaban; pero ese día, ¡Ese era mi momento!.
Lo supe cuando me miró y me llamó a mí y a otros niños que estábamos allí escuchando, dijo algo así como “vengan chicos, vamos a jugar un poco, tomar milo y acampar. Dios se trata de eso”. Yo soñaba con esa vida, quería caminar como sobre las nubes, siempre había pensado que la felicidad en verdad existía. Me imaginé esto, tal y como eran sus palabras; alegres, cariñosas, con humor. Pareciera que este momento nunca terminaría; era maravilloso. Continue reading