¿Dios tiene preferidos o íntimos?

La comunicación y el lenguaje son dos elementos humanos caprichosos y coquetos. Es como si tuvieran vida propia, pero en última instancia, obedecen a sus amos, quienes nos adueñamos de ellos y los utilizamos convenientemente a nuestro acomodo. Pero ellos hablan con sus propias palabras e ideas, aún si el autor quisiera expresar completamente lo contrario.

Así las palabras viajan y se transforman, hablan al oído de quien se ha dejado atrapar por ellas, pero dicen lo que quieren, incluso, repito, si esto contradice a quien las envió. Sin embargo, una vez en los oídos del receptor, suelen seguir cambiando, ajustando, exagerando, modificando, etc. Algún buen día le escuché decir a Antanas Mockus, citando al viejo filósofo, que los autores y oradores finalmente estamos en manos de los lectores y auditorio, no de lo que escribimos o decimos, sino de lo que ellos entienden. Continue reading

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El día en que la utopía les devolvió la esperanza…

utopiaEl pasado domingo se conmemoró el Pentecostés, en memoria de aquél tiempo cuando el Espíritu Santo descendió sobre hombres y mujeres, discípulos de Jesús, como lenguas de fuego. En general la discusión se ha quedado sobre este punto; si se debe o no hablar en leguas, si los carismas están vigentes hoy.

En estos días, luego de reflexionar un poco y hablar con algunos amigos, encontré una obra maravillosa del Espíritu Santo en la iglesia primitiva y que bien podría (y debería) inspirarnos aún a nosotros. Continue reading

Líder, ¡eres un inmaduro!

inmaduroDe un tiempo para acá, tristemente se ha asociado la madurez espiritual con importantes cargos de liderazgo en las congregaciones o con grandes conocimientos y elocuencia teológica; esta visión, sin lugar a dudas es altamente nociva para el buen desarrollo de la vida de la iglesia.

A algunos cristianos que tienen cierto nivel de influencia en su comunidad de fe, les atrae el hecho de ser reconocidos por los demás como “especiales”; de esa manera buscan mil formas de auto proclamarse con títulos o cargos que les haga, de alguna manera, elevar su status. Cuando esto ocurre, encuentran caminos para que los hermanos les llamen pastor, líder, director, profeta, salmista, apóstol, diácono, o cualquier otro título eclesiástico que les permita sobresalir. Continue reading