Adiós

Esa noche fue la más feliz de mi vida. Nunca había experimentado tanta alegría, me sentí seguro y mis padres también.

Desde que ese forastero llegó al pueblo, todos tenían algo que ver con él. Recuerdo que nos encantaba reír con sus cuentos, eran graciosas las cosas que decía; pero en el fondo, dejaba ciertos pensamientos que hacían que todos evaluaran su caminar, incluso yo. Todavía recuerdo que a más de una persona se le escapaban lágrimas escuchándolo, recibiendo el cariño y respeto en cada discurso.

Aunque era una persona muy reconocida, siempre había posibilidad de acercarse. No estaba solo, habían muchos más que lo acompañaban; pero ese día, ¡Ese era mi momento!.
Lo supe cuando me miró y me llamó a mí y a otros niños que estábamos allí escuchando, dijo algo así como “vengan chicos, vamos a jugar un poco, tomar milo y acampar. Dios se trata de eso”. Yo soñaba con esa vida, quería caminar como sobre las nubes, siempre había pensado que la felicidad en verdad existía. Me imaginé esto, tal y como eran sus palabras; alegres, cariñosas, con humor. Pareciera que este momento nunca terminaría; era maravilloso. Continue reading